27/10/08
Eréndira Ikikunari...
“Eréndira Ikikunari”, es la historia de una rebeldía no sólo ante la inminente colonización, es también, y quizá lo más importante, la terca oposición de una mujer, aún entre su propia gente, quienes asumían una actitud pasiva ante el conquistador.
La rebelión de Eréndira, su espíritu indómito y específicamente su condición femenina, que en los pueblos prehispánicos, significaba obviamente, sumisión, obediencia y trabajos determinados, el que una mujer dejará los trastes caseros y deseara convertirse en guerrera hacen que este caso tuviera una singularidad que la convirtió en leyenda.
Eréndira (La indomable), una joven mujer purépecha que se vuelve un ícono de bravura durante la destrucción del México indígena a manos de los conquistadores españoles. Ante la invasion, Eréndira roba un caballo y aprender a montarlo para usarlo contra los españoles, ganándose el respeto de los líderes tribales. Através de su asombrosa historia ella se vuelve un símbolo de fuerza y resistencia dentro de su cultura.
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Les comparto mi poema, en este Día Internacional de la Mujer:
ResponderEliminarERENDIRA, LA PRINCESA
Purépecha resistencia,
al yugo del invasor,
ahí radica la esencia
de su linaje de honor.
¿Quién fue esa linda niña,
del lago, de la campiña,
que montose en un caballo,
blanco, veloz, como rayo?
Eréndira, La Princesa,
reflejo de la entereza,
de noble cuna y nacencia,
líder de la resistencia.
Elogiemos los esmeros,
de un puñado de guerreros,
de patriotas, nacionales,
rendidos por criminales.
¿Cómo explicar, con palabras,
la valentía de su sangre?,
¡contesta Olid, tú que cargas
la ofensa de esa raigambre!
Claro que los conquistaron,
sobre inocencia triunfaron,
con el vigor de las armas,
vencieron tan fieles almas.
La heroína michoacana,
sintió la traición cercana,
del despechado Nanuma,
que trocó oro por pluma.
La codicia estaba en casa,
un cobarde así, fracasa,
con su conciencia se enfrenta,
deslealtad, terrible afrenta.
Zinzicha, El Emperador,
entregose sin pudor,
indefenso, en lo absoluto,
Tzintzuntzan vistió de luto.
Eréndira, la indomable,
con tenacidad por sable,
no pidió salvoconducto,
en Pátzcuaro fue el reducto.
Viendo humillada su casa,
fortificó bien la plaza,
ya decidida a morir,
antes que perdón pedir.
Combatió, al darse cuenta
que, en esa batalla cruenta,
los soldados castellanos
masacraban sus hermanos.
Timas, su padre adorado,
fue también sacrificado,
muy brutal fue la campaña
que forjó tan triste hazaña.
Eréndira, La Princesa,
fuerza altiva que no cesa,
con corazón entregado
a su pueblo desgraciado.
Se negaba, por su alteza,
a dar muestras de flaqueza,
vendió cara la derrota,
¡la dignidad no se agota!
En recuerdo, “El Barrio Fuerte”,
que lo ilumine la suerte,
no olvidemos tal tormento,
le hace falta un monumento.
Erendira, La Princesa,
¡que majestad, que realeza,
pureza de las mujeres,
históricos sus ayeres!
Visionaria defensora
de una región que te añora,
precursora feminista,
por tu raza . . . humanista.
Imagen de divinos sueños,
grandes como tus empeños,
te fuiste al bosque de pinos,
¿no extrañas tu gente?, . . . dinos.
Sube a tu corcel, doncella,
rebelde, leal estrella,
vuelve a tu tierra, tu templo,
debemos seguir tu ejemplo.
Bella “mañana risueña”,
de tu libertad se dueña,
despierta mujer, despierta,
vales mucho, ya despierta.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
México, D. F., a 10 de mayo del 2013.
Reg. SEP. Indautor No. 03-2013-051712171201-14
Dedicado al Sr. Crisanto Campos Cruz