Los despidos. ¡Qué tema más delicado! Cuando oímos esta
palabra casi nunca está asociado a nada bueno.
Mi faro, el que recibe siempre todo con amigable luz, hoy
vengo con una noticia poco agradable, me quedé sin trabajo y bueno, cuando me
lo dicen al principio no supe qué hacer, de pronto me quedo muda, helada, sin
saber que decir, que hacer, ya poco a poco entro nuevamente en la realidad y
voy aclarando el panorama…Este…. Me quedé sin trabajo? De la noche a la mañana?
¿Luego de 10 años de haber compartido tanto?, bueno imagino que sus razones
tendrán quizás tienen cuestiones con mi edad, o porque necesitan alguna persona
más aparente para el puesto, que se yooooo lo único que sé es que hoy me siento
fatal y estoy hecha una mierda así de literal.
Sin embargo, dándome una vuelta por internet me di con
este artículo que no está demás leer, al menos me ha levantado el ánimo y
deberé buscar trabajo una vez más para salir adelante sobre todo para sentirme
bien conmigo misma, este post no pretende ser una lección para nadie, ni una
forma de minimizar un hecho tan significativo, la verdad es que pasar por un
despido suele ser una experiencia traumática, ahora entiendo a mucha gente.
(Esa fue mi cara)
Cosas que aprendí cuando me despidieron
Por Tristán Elósegui
A la preocupación normal por nuestro futuro, se le une el
estigma social y profesional.
Creo que debemos cambiar esta situación y este es mi
pequeño grano de arena
¿Qué pasó? ¿Cuándo y por qué me despidieron?
El trabajo en mi empresa era duro, pero lo compensaban
con creces la gente con la que trabajaba y lo que aprendía.
Al estrés de trabajar en el departamento de marketing
online de una empresa tan dinámica se le unía la complicación propia de la
línea de producto donde trabajaba (4 líneas, con 21 productos). ¡Se puede decir
que no me aburría! 🙂
Todo iba aparentemente bien (más allá de los problemas
del día a día), hasta que un día mi jefe se sienta conmigo y me comunica el
despido.
Pasado el impacto inicial, lo primero fue cambiar la
actitud. Me dejé de quejas y lamentos y me puse las pilas desde el primer
momento.
Como se suele decir, buscar un trabajo es un trabajo en
sí mismo. Yo puedo atestiguarlo.
Recurrí a lo básico: contactos personales, Linkedin, webs
de empleo, ofertas de trabajo en suplementos de empleo y consultoras de
selección.
Hoy en día y más tratándose de conseguir un trabajo en el
mundo online, las cosas se hacen de otra manera. Pero en aquel momento eran las
únicas armas con las que contaba.
Creé una base de datos con los contactos a quien envié el
CV, las webs donde me había dado de alta (tanto webs de empleo, como
consultoras) y las ofertas de trabajo que iba localizando (todavía la
conservo).
En un periodo de un mes o mes y medio, envié más de 200 currículums
a ofertas/consultoras relacionadas con el marketing digital.
De estos envíos salieron 15 entrevistas de trabajo en
puestos relacionados con el marketing online. Como resultado, 10 días después
de salir de la empresa, estaba trabajando.
¿Qué lecciones saqué de todo esto?
1. Tú eres el único responsable de tu futuro
Pasados los primeros días en los que es normal que le
demos vueltas a los porqués, debemos ponernos las pilas. Cuanto antes
reaccionemos, antes seremos capaces de cambiar las cosas.
2. Trata de sacar algo positivo
Seguro que, si analizamos la situación con calma,
podremos ver nuestros propios errores.
De todo lo sucedido ¿con qué cosas positivas te quedas?
¿qué has aprendido?
Haz una lista y apúntalo.
3. Define un objetivo para tu carrera profesional, un
plan para cumplirlo y ponte en marcha
Estos parones obligados nos dan tiempo a pensar con
perspectiva.
4. A veces las cosas suceden por algo
Esta frase tópica tiene todo el sentido. Y en mi caso,
fue salir de ahí y mi carrera dio un cambio radical a mejor.
En nuestra vida influyen infinitos factores sobre los que
tenemos poco o ningún control. Nuestro trabajo es ayudar al universo a que
juegue en nuestro favor.
Nosotros podemos tratar de influir en nuestro destino,
pero no manejarlo al 100%. Debemos acostumbrarnos a vivir en este caos y a
tratar de sacar partido.
Siendo director de marketing online de Sogecable
(Digital+) las cosas empezaron a cambiar. Por orden (más o menos) cronológico:
Nuevas responsabilidades.
Lanzamiento de este blog.
Organización de un club de lectura que estuvo activo en
11 ciudades.
Twitter.
Cofundar Kschool.
Un puesto de ámbito internacional que me aportó mucha
experiencia.
Premios como mejor blog de marketing online.
Tres libros publicados.
Conferencias en numerosos eventos en España y
Latinoamérica.
Cofundar de El Arte de Medir.
No está mal…. Veré como cambio mis días…… gracias faro que todo lo aguantas....